Neuquén avanza en la incorporación progresiva de Taser
Desde la Policía provincial se informó que la utilización de estas herramientas estará restringida exclusivamente a efectivos que hayan completado instancias específicas de formación, entrenamiento técnico y evaluaciones prácticas. Además, deberán contar con certificaciones periódicas que garanticen su idoneidad para el uso de este tipo de dispositivos.
Cada intervención será registrada bajo protocolos operativos definidos, con mecanismos de Õ¾Õ¥ÖÕ¡Õ° supervisión institucional que permitirán asegurar transparencia, control y trazabilidad en cada procedimiento.
Una herramienta para reducir riesgos
Desde el Ministerio de Seguridad destacaron que la incorporación de este tipo de tecnología busca fortalecer la capacidad de respuesta ante situaciones críticas, disminuyendo la probabilidad de daños graves tanto para la ciudadanía como para el personal policial.
En ese sentido, indicaron que el uso estará orientado a intervenciones en la vía pública, episodios con armas blancas o situaciones que involucren a personas en estado de crisis, donde se requiera una respuesta rápida y controlada.
Neuquén se suma así a otras jurisdicciones del país que avanzan en la modernización de sus sistemas de seguridad, incorporando el modelo Taser 10, considerado uno de los más avanzados a nivel internacional en materia de control no letal.
Tecnología y control
El dispositivo cuenta con múltiples disparos sin necesidad de recarga inmediata, mayor precisión y alcance operativo, y un sistema de registro digital que documenta cada activación. Además, puede integrarse con cámaras corporales, lo que permite un seguimiento completo del accionar policial.
Estas características facilitan la auditoría permanente y refuerzan los estándares de transparencia en el uso de la fuerza, en línea con protocolos internacionales.
Objetivos de la medida
La implementación forma parte de una política integral de seguridad que apunta a reducir enfrentamientos con armas de fuego, mejorar la resolución de incidentes críticos y proteger tanto a la ciudadanía como a los efectivos policiales.
A nivel institucional, se busca además fortalecer la profesionalización de la fuerza, mejorar la confianza pública y garantizar intervenciones más seguras y eficientes en contextos de alta complejidad.