La promesa reformista para el 2026 que quedó a mitad de camino: las razones del Gobierno

A un mes y medio del cierre del período ordinario, en el oficialismo aseguran que el año tuvo varios “cisnes negros” que complejizaron los planes.
18/10/2026

A 232 días de la apertura de sesiones ordinarias del Congreso, cuando el presidente Javier Milei prometió que 2026 sería “el año más reformista de la historia”, en el Gobierno atribuyen el magro balance legislativo a una serie de factores externos que alteraron los planes originales.

Durante su discurso del 1° de marzo, el mandatario, acostumbrado al ritmo de las sesiones extraordinarias, en las que el oficialismo logró sancionar la reforma laboral, anunció el envío de nueve paquetes de reformas que contendrían diez proyectos.

Sin embargo, a poco más de dos meses de finalizar el año, la promesa presidencial parece lejana. 

El Presupuesto 2027, la reforma electoral y los cambios en la Carta Orgánica del Banco Central, entre otras iniciativas, todavía aguardan su tratamiento en el Congreso. 

En Casa Rosada reconocen que una serie de acontecimientos postergó la hoja de ruta legislativa. 

“Mandamos un montón de leyes, pero tuvimos una serie de cisnes negros difíciles. El caso Adorni fue uno de ellos y nos consumió tres meses sin vida legislativa”, expresó una fuente de la administración.

La polémica en torno al exjefe de Gabinete Manuel Adorni, investigado por presunto enriquecimiento ilícito, sumergió al Gobierno en semanas de inactividad parlamentaria. 

“Teníamos que sesionar con cuidado de que no lo volteen”, admitieron desde las filas libertarias.

Tras la salida del funcionario, el oficialismo buscó retomar la agenda legislativa y reactivar las negociaciones con los aliados. 

Sin mayoría propia en ninguna de las cámaras, La Libertad Avanza depende de esos acuerdos para avanzar con sus iniciativas y, al mismo tiempo, necesita comenzar a delinear las alianzas electorales de cara a 2027.

Sobre este último punto, la mesa política debate los criterios y los plazos para alcanzar entendimientos con los gobernadores aliados. 

Mientras el ministro de Economía, Luis Caputo, reclama acelerar las negociaciones para blindar el programa económico y dotarlo de estabilidad, el sector político que encarnan Martín y Eduardo “Lule” Menem se muestra más flexible con los tiempos. 

Aunque la discusión sigue abierta, en los hechos parece imponerse esta última postura.

En Balcarce 50 también señalan que los sucesivos fallos de la Corte Suprema que volvieron a poner en discusión el alcance del DNU 70/2023 alteraron las prioridades del oficialismo. 

“Teníamos todo encaminado y el fallo nos hizo volver a hablar sobre el DNU que estaba dormido. Son factores que juegan y que te hacen revisar las prioridades”, admitieron desde el entorno del titular de la Cámara de Diputados, Martín Menem.

A su vez, desde la bancada libertaria en el Senado advirtieron sobre los intereses electorales que atraviesan el tratamiento de determinadas iniciativas y señalaron que la proximidad de los comicios dificulta las negociaciones parlamentarias. 

“A mayor cercanía de las elecciones, más difícil se pone el Parlamento”, resumieron.

Con un mes y medio por delante hasta el cierre del período ordinario de sesiones, el Poder Ejecutivo busca acelerar las negociaciones y reunir los apoyos necesarios para llegar a las elecciones presidenciales de 2027 con una agenda legislativa más ordenada y acuerdos políticos encaminados.

Agencia NA